La ciencia nos desafía con cambios importantes

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La ciencia es fundamental para el desarrollo del país y el bienestar de sus habitantes. En Paraguay, de la mano de un creciente número de investigadores, el saber científico va cobrando mayor protagonismo, pero aún hay mucho por hacer. La doctora Antonieta Rojas, presidenta de la Sociedad Científica del Paraguay, dio sus puntos de vista sobre los desafíos y cambios que trae la era del conocimiento.

Antonieta Rojas de Arias
Presidenta de la Sociedad Científica del Paraguay

Los investigadores del Paraguay tienen mucho camino por recorrer para posicionar la carrera científica y prestigiar la profesión para hacerla sostenible. En la medida que se logre comunicar y difundir sus logros podrán recibir el reconocimiento de la sociedad civil y del Estado, aseguró la doctora Antonieta Rojas de Arias, la segunda mujer que preside a la comunidad de científicos de nuestro país.

Otro aspecto fundamental es que se consolide una política de Estado, centrada en la investigación, como un mecanismo para salir del subdesarrollo. “Estamos ante cambios importantes en ciencia y tecnología en el país y cuando soplan vientos de cambio algunos construyen murallas y otros molinos de viento. Nosotros estamos construyendo desde la Sociedad Científica nuestros propios molinos”, enfatizó la doctora Antonieta, quien concedió a FOCO una entrevista.

¿Podría brindar una breve reseña de la Sociedad Científica del Paraguay?

La Sociedad Científica del Paraguay fue fundada por el Dr. Andrés Barbero y un grupo de connotados eruditos de la época, el 9 de enero de 1921. Es una asociación civil de bien común, sin fines de lucro, que tiene como objetivo el cultivo de todas las áreas de la ciencia; sirviendo como centro de mutua ayuda la ilustración y comunión de ideas entre los cultores y amantes de la ciencia. Es la más antigua de las Sociedades Científicas del país, por lo tanto es considerada madre de sociedades. Actualmente tiene 145 miembros pertenecientes a las distintas áreas de la ciencia.

¿Qué desafíos le impuso asumir en mayo de 2016 la presidencia de la Sociedad Científica del Paraguay?

Asumí el cargo en un momento histórico de la ciencia en el país. Paraguay comienza a verse inmerso en un mundo globalizado, donde la información es fundamental para el desarrollo y el bienestar de sus habitantes. Sin embargo, en una reciente encuesta de percepción sobre la ciencia y la tecnología realizada por el CONACYT a mayores de 18 años, más del 90% no conoce instituciones que hagan investigación, y, mucho menos, qué se investiga, somos invisibles para la sociedad civil. Esto sitúa a la Sociedad Científica en un rol fundamental, como un centro independiente que aglutina el pensamiento científico nacional con sus distintas corrientes. Por lo tanto, sus posicionamientos críticos son fundamentales para que la sociedad paraguaya reconozca la figura del investigador, se apropie de la ciencia y la tecnología y las haga sostenibles. Divulgar la ciencia y apoyar su enseñanza son también responsabilidades que hemos asumido, y no son desafíos menores.

Pocas mujeres han tenido la posibilidad de presidir la Sociedad Científica ¿ A qué se debe?

Sí, la Sociedad en sus 95 años de existencia ha tenido 11 presidentes todos hombres, y sólo dos mujeres en su historia. Primero Josefa Barbero que en 1951 quedó responsable de las obras creadas por su hermano, luego de su fallecimiento, y la segunda soy yo, investigadora electa en asamblea general ordinaria en mayo de 2016. Existen varias miembros mujeres, excelentes investigadoras, con más de 20 años de afiliación. Entre ellas, una llegó a ser vicepresidenta, la Dra. Isabel Basualdo. La ciencia en casi todos sus aspectos ha sido considerada cosa de hombres, no solamente en el Paraguay. Existen importantes excepciones por supuesto, como el caso de la Dra. Branka Susnik, que asumió la conducción del Museo Etnográfico en 1951 hasta su muerte, luego en la década del 80 se destacaron grupos de investigación que se comportaron como islas de producción del conocimiento en biomedicina y ciencias biológicas y agrarias. Pero la participación de la mujer en el rol de investigadoras, fue más por un motivo económico que científico, ya que los sueldos de investigadores, que no eran, ni son actualmente muchos, han sido siempre paupérrimos y no alcanzaban para mantener una familia, así que eran ocupados por mujeres, que desarrollaron principalmente las ciencias de la salud en el Paraguay.

¿Esa realidad cambió para las investigadoras?

Los tiempos están cambiando para la ciencia y para la mujer, el pensamiento colectivo está mostrando que en investigación, la mujer va asumiendo roles más preponderantes y decisivos, y no como antes que sólo estaba en los escaños más bajos y nunca aparecía en los más altos, donde se exigía más responsabilidad y se tenía mayor poder. Más recientemente, el CONACYT tuvo a la Dra. Fátima Mereles, investigadora nivel III como presidenta y actualmente el 51,9 % de los investigadores categorizados en el Programa Nacional de Incentivo al Investigador (PRONII) son mujeres, o sea somos mayoría.

¿Cree que la ciencia está ganando mayor protagonismo en el Paraguay?

Desde luego, el impulso actual e integrador de la ciencia es innegable y sin precedentes. Existen algunos ejemplos previos dignos de mencionar, el Congreso Nacional del Paraguay en marzo de 1844 resuelve enviar a los primeros 56 jóvenes paraguayos a Europa para aumentar sus conocimientos. Pocos volvieron, y algunos, murieron en la guerra. Iniciativas como éstas se ven actualmente replicadas con BECAL donde una pléyade de jóvenes se forma actualmente en las mejores universidades del mundo, y, que esperamos vengan a elevar el conocimiento y la producción científica y tecnológica del país.

¿Qué otras iniciativas se dieron a favor de la ciencia?

Otro ejemplo previo de gran florecimiento científico, fue en la década de 1900, cuando el Dr. Barbero fundó la Sociedad y una Revista que fue muy cotizada en academias y universidades de Europa y América, y en la que naturalistas y antropólogos colaboraron con importantes publicaciones. Actualmente, tenemos el Programa PROCIENCIA del CONACYT que financia, dentro de su componente de Fomento a la Investigación Científica, más de 500 proyectos en todas las áreas de la ciencia y en el componente del Sistema Nacional de Investigadores al PRONII, que funciona desde 2011, y apoya al investigador en su dedicación a la producción del conocimiento. Estos tres pilares BECAL, FOMENTO Y PRONII son, sin lugar a dudas, los de mayor protagonismo.

¿Cree que existe una preocupación real en la clase política respecto a incentivar el saber científico?

La clase política no se ha empoderado de la importancia que tiene fomentar la investigación en el país, y lo fundamental que es apoyar la estabilidad y sostenibilidad del investigador en el ejercicio de su profesión. Deberían interiorizarse más sobre los avances en materia de desarrollo y bienestar para la población, que se observa en otros países que han impulsado la investigación desde décadas.

Los problemas de un país pueden ser solucionados a través de los aportes del conocimiento científico, desde problemas de seguridad ciudadana, de infraestructura, salud, de producción en materia de exportación hasta de usos innovadores de energía limpia. Inclusive, para la formulación de políticas públicas propias de la ciencia, es fundamental, ya que muchas veces se importan políticas públicas, exitosas en otros países, que no se adecuan al contexto nacional o simplemente se instalan algunas, sin ningún soporte de evidencias locales. Existe ya aquí una pléyade de investigadores en todas las áreas de la ciencia que pueden asumir los compromisos que el país requiere. Áreas donde no tenemos investigadores y sean de interés nacional, pueden ser motivadas, priorizadas, y, estimular a jóvenes científicos a seguir líneas de investigación innovadoras para el país.

¿En qué áreas de las ciencias es preciso poner mayor énfasis en Paraguay?

Hay varias opiniones al respecto, la mía es que la ciencia es independiente y no hay que encasillarla, la producción científica en las diferentes áreas de la ciencia siempre va tras la respuesta a problemas de importancia para el país. Hay que destacar que cuando se hace ciencia, los resultados generados pueden contribuir al conocimiento ya existente o generan un producto de utilidad pública, para ambos casos se requiere tener conocimientos consolidados. Por otro lado, existen sectores deprimidos en el país que requieren inversión en investigación, si se cuenta con dinero suficiente, deben hacerse llamados sectoriales para que los investigadores interesados presenten sus propuestas. Hay que tener claro que las políticas de Estado se aplican en donde existen asimetrías, pero tienen como propósito final obtener resultados que permitan equidad e igualdad en el acceso a los mismos. Es por eso que la Política de Ciencia, Tecnología e Innovación, actualmente en elaboración, es tan importante, será la hoja de ruta para fomentar la ciencia y el desarrollo del país.

Potenciar el saber científico ¿qué impacto podría tener a nivel económico?

Indistintamente de cuáles sean los sectores priorizados, en esta era del conocimiento, se paga mejor al individuo que piensa, que al que trabaja manualmente, y en este momento de despegue habría que invertir más en educación en matemáticas, computación, física, biología y química, porque el futuro del Paraguay no está en la soja, existen estudios en el país que muestran la caída del rendimiento de la misma para el 2020. La inversión en mano de obra adiestrada en ciencia y tecnología se refleja posteriormente en el nivel tecnológico de las exportaciones de un país, por ejemplo ya en el año 2002, Japón que tenía unos 4.000 trabajadores I+D/ 100 mil hab., exportaba 81% de productos de alta tecnología, mientras, Brasil, que tenía 168 trabajadores I+D/100 mil hab., exportaba apenas un 32,9% de productos con alta tecnología. Paraguay tiene una población joven que debe ser educada en los próximos años, si no lo hacemos, esta ventaja podrá convertirse en la fuerza negativa que nos tire al fondo del pozo. Lograr éxitos con los jóvenes, no es imposible, ejemplo de ello son los premios que trae OMAPA de las Olimpiadas Internacionales de Matemática, la exitosa participación de jóvenes de nuestras universidades en el Grupo Montevideo, o los premios cada vez más frecuentes de jóvenes investigadores paraguayos en el exterior.

Se dice que divulgar el saber científico es fundamental. ¿Qué acciones se emprenden desde la Sociedad Científica del Paraguay para dar a conocer los trabajos de los investigadores?

La Comisión Directiva de la Sociedad ha implementado nuevas actividades como el Encuentro Anual de Investigadores y los Clubes de Ciencia propiciados desde el Science Corner, y semanalmente conferencias de investigadores nacionales sobre diferentes áreas de la ciencia, abiertas al público. En el 2016 se presentaron 156 proyectos de investigación que se desarrollan en el país dentro del marco del Encuentro, pero creo que el producto logrado más importante fue el fructífero intercambio entre investigadores, las alianzas que se establecieron y las discusiones y consideraciones críticas que se plantearon. La Sociedad Científica publica, con muy pocas interrupciones desde su creación, su Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, sólo en la primera y segunda época posee 399 artículos publicados, muchos de eminentes investigadores paraguayos y extranjeros. La riqueza en información científica de esta revista no tiene precedentes en el país. Actualmente estamos adecuando la revista a los nuevos tiempos y exigencias de la ciencia actual e indexándola a bases de datos internacionales.

¿Las universidades paraguayas están en condiciones de fomentar la investigación científica? ¿Qué se debe mejorar?

Las universidades paraguayas deben fomentar la investigación científica. La universidad por excelencia debe ser el centro de generación de conocimientos y gravitar en torno a los problemas del país o de sus regiones. Son las encargadas de la formación de profesionales y de investigadores, permitiendo que se haga escuela en pensamiento y experimentación. Sin embargo, no todas las universidades ven el potencial beneficio que los investigadores pueden aportar a su casa de estudios. En la reciente evaluación del PRONII una de las materias pendientes es la falta de estructura y apoyos institucionales a la investigación, y la falta de uso de los mecanismos de evaluación y los criterios utilizados por el PRONII en los sistemas de promoción y evaluación de las universidades. En la medida que las universidades prestigien a sus investigadores podrán ver los beneficios que los mismos aportan a su universidad y a su comunidad.

¿Qué consejo daría a los jóvenes que desean entrar al mundo de las ciencias?

El primer contacto de un joven es el docente, que debe estar preparado para detectar los talentos e incentivar la creatividad. Los jóvenes motivados para hacer investigación deben acercarse a los grupos de investigación en las universidades y centros de investigación, el CONACYT posee una base de datos de todos los investigadores del país, en todas las áreas de la ciencia, donde se puede ver el currículo de cada investigador, el primer paso, es incorporarse a un grupo de investigación que tenga un líder, ya que se aprende bajo el ala de un tutor, que te lleva por los caminos de la ciencia. En la Sociedad Científica estamos también dispuestos a orientar a todos aquellos que quieran iniciarse en investigación científica.

Fuente: Diario La Nación

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